Cuida las palabras que salen de tu boca. Ellas se siembran en tu mente y en tu corazón, y tienen más poder del que imaginas. Pueden alimentar tus miedos o fortalecer tu esperanza. Con el tiempo, lo que decís deja huellas en el camino que construís, muchas veces la vida comienza a cambiar cuando cambian las palabras que elegís creer y repetir cada día.
A veces lo más importante no es lo que pasa afuera, sino lo que dejamos crecer dentro nuestro. Cuida tu paz, tu mente y tu corazón… porque desde ahí nace la forma en que vivís.
No todo lo que duele viene para terminar con vos. A veces la vida te rompe por fuera mientras algo más fuerte se está formando por dentro. Y cuando ya no sepas qué hacer, acercate a Dios. Él puede darte paz cuando todo pesa, fuerza cuando sentís que no podés más y dirección cuando ya no ves salida.